lunes, 13 de agosto de 2012

El niño que gritó lobo

 La primera vez que Juan gritó lobo, los adultos del pueblo se prepararon para enfrentar al salvaje animal. Tomaron sus antorchas y sus tridentes, y dejaron a los niños encerrados en casa. Cuando se enteraron de la farsa, se enojaron con Juan y le dieron una reprimenda.
 La segunda vez que Juan gritó lobo, los adultos del pueblo no fueron tan preparados. Dejaron a los niños en casa, sin cerrar con llave, y esta vez fueron armados simplemente con antorchas. Cuando el niño les explicó que no había lobo, no se sorprendieron por la mentira y se fueron.
 La tercera vez que Juan gritó lobo nadie se preparó. Dejaron a los niños jugando en la calle mientras ellos charlaban y se embriagaban en los bares. La historia original dice que Juan fue comido por el lobo, sin embargo, eso historia no es real. Lo cierto es que Juan era un licántropo. Cada vez que sentía que no podía controlar la transformación, gritaba lobo. Las dos primeras veces pudo soportarlo, pero, como dicen, la tercera es la vencida.
 Esa es la historia de como a Juan nadie le creyó, y al pueblo entero devoró.

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