Un día despertaré en una pradera nevada,
y un jinete negro estará esperando mi llegada,
lo recibiré con calma
pues su visita no será inesperada.
Este jinete es conocido por todos
y temido por muchos,
mas temerle es un error
pues solo trae paz.
Espero que nadie entristezca
cuando junto al jinete parta,
pues el jinete es implacable
y su misión inevitable.
Lo cierto es que todos encontraremos al jinete,
unos más temprano y otros más tarde,
es por eso que se deben aprovechar momentos efímeros
de una vida efímera, antes de partir junto a él.
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